El Otoño se nos ha echado encima y a pesar de que nos toca guarda la ropa de verano y sacar la de abrigo, empieza la temporada donde se puede practicar uno de los mayores placeres del mundo: disfrutar de la compañía de una hoguera. Si eres de los que les gusta pasar una tarde junto al fuego mientras tomas una taza calentita, lees un libro, escuchas música ambiental, o tal vez eres de los de copa de vino y juegos de mesa… te presentamos unas chimeneas de ensueño, las cuales nos ayudan a presentar los diferentes tipos de chimeneas.

Chimeneas de leña

Las chimeneas de leña son las que más calor producen, por tanto, pueden calentar una estancia completa por sí mismas o incluso pueden ser usadas para alimentar   distribuidos por toda la casa o incluso un suelo radiante por tubos de agua como fuente adicional de calor aparte de la caldera.

Chimeneas de gas

Las chimeneas de gas han sido una evolución a la chimenea de leña tradicional que intenta paliar la incomodidad de las de leña. Pueden funcionar con gas butano. En su interior se suelen poner leños de cerámica imitando a las chimeneas clásicas de leña. Si queremos un mayor realismo en las llamas es posible ventilar la chimenea para que se muevan aleatoriamente las llamas y no se parezca tanto una estufa de llamas normal.

Chimeneas eléctricas

Las chimeneas eléctricas es otra evolución de las chimeneas clásicas, en este caso, son realmente estufas eléctricas con apariencia de chimenea de cassette, que realizan un efecto visual de fuego (una imagen en movimiento), pero que realmente no tienen llama, por tanto, no necesitan tubo de extracción de gases y humos. Disponen de multitud de efectos de fuego, tipo lava, leños ardiendo, perla, etc.

Chimeneas de Bioetanol

Las chimeneas de bioetanol son una de las recientes novedades más interesantes en el mundo de las chimeneas. Funcionan quemando un carburante líquido llamado Bioetanol, lo que produce llama en contraposición a las eléctricas vistas anteriormente que son simuladas.

Según afirman en sus webs los fabricantes, no produce humos y sólo un poco de dióxido de carbono (similar al producido por dos velas encendidas) por lo que no necesitan la salida dedicada de humos  y pueden dejarse incluso abiertas. La potencia calorífica sin duda ha de ser menor comparada con los otros tipos de chimenea, pero se debe a que éstas están enfocadas a una labor principalmente decorativa.